dilluns, 24 de desembre de 2007

Buenas personas

Muy pronto este bloc cumplirá su quinto aniversario, es por tanto un blog añejo para la novedad del medio. Hasta hoy nunca había hecho en él una entrada en castellano, siempre he escrito en catalán, mi lengua materna. Pero hoy romperé la tradición porque el hecho lo vale y quizás así esta entrada sea leída por alguna persona que no entienda el catalán y me sabría mal que lo pasara por alto en otro caso.

He conocido buenas personas en mis 51 años de vida, no muchas, pero algunas. Y, curiosamente, varias de ellas son canarias. No sé qué tendrán esas islas maravillosas pero desde que conocí a Pepe Morales en la mili hasta este año que he conocido a PedroLuís Villanueva, sólo he encontrado entre sus habitantes excelentes personas. Una de ellas es Luís Álvarez, el graciosero.

El año pasado, cuando estuvimos en Lanzarote durante el verano, salimos a una excursión en barco para visitar Fuerteventura y ver delfines. Luís formaba parte de la tripulación, pero disfrutó de la travesía tanto como nosotros, los pasajeros. Estuvimos hablando mucho tiempo y nos contó que era graciosero, es decir, de la Isla Graciosa y un montón de cosas interesantes sobre esta pequeña isla y su vida en ella.


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Como habíamos planeado ir a La Graciosa a la mañana siguiente, y él libraba, quedamos en ir en el primer ferry. Allí estaba a la mañana siguiente, esperándonos, y estuvimos juntos todo el día. Queríamos visitar un poco la isla y, al no encontrar transporte, él mismo se encargó de llevarnos a la Playa de las Conchas con su viejo landrover. Sólo nos aceptó un café en Caleta del Sebo, y por la tarde, cuando ya estábamos de vuelta en Lanzarote, nos llamó para saber si habíamos llegado bien.

Desde entonces hablamos varias veces durante el año. Recuerdo una tarde asquerosa en el trabajo en la que sonó el móvil y era él. Se oía al fondo el ruido de las máquinas del barco y me contó que estaba viendo delfines en una tarde soleada. En Barcelona llovía, hacía frío y hasta aquel momento fue una tarde puteada. Pero a partir de entonces mejoró y me permitió adquirir una cierta distancia sobre lo que es importante y lo que no lo es. Las buenas personas son lo único que importa.

Este verano nos hemos vuelto a ver en Corralejo, Fuerteventura. Apenas un rato pero con una interesante conversación. Me anunció que se iba a jubilar y hoy, víspera de navidad, me ha llamado para felicitarme las fiestas. Me ha dicho que ya está retirado y que se dedica a cuidar de su casita en el campo de Lanzarote. Ha sido, como siempre, una agradable sorpresa poder hablar con él, ni que sea por poco tiempo, sobre la familia, las cosas menudas que nos pasan y que valen la pena.

Qué suerte conocer a una buena persona.
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